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Fotos, textos, diseños y colores: Copyright - Olivier C. Currat
PARQUE NACIONAL DEL SANGAY
Declarado como Parque Nacional por el gobierno ecuatoriano y (junto con las Islas Galápagos) como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1983, las 517,725 hectáreas del Parque Nacional del Sangay son una de las más hermosas áreas naturales del Ecuador y del mundo. Tanto el Sangay como su vecino, el Parque Nacional de los Llanganates, son lugares de asombrosa biodiversidad y resguarda a un increíble numero de especies endémicas, especialmente plantas. Esta diversidad espectacular es un resultado directo de la geografía del Parque y de los extremos de su clima.

Sus picos sobresalientes se elevan hasta 5,230 metros sobre el nivel
del mar, Sangay tiene un rango climático que va desde el
clima sub Ártico hasta el tropical con un promedio de temperaturas
que varían desde bajo cero hasta 24 grados Celsius.
El Parque es hogar para ocho zonas distintas de vegetación,
con rango desde su Ártico hasta bosques bajos tropicales,
debido a esta transición entre tan distintas zonas, se dan
las más interesantes especies de plantas. Una fauna notable
que incluye: tapires, osos, ocelotes, jaguares, nutrias, colibríes,
cóndores, venados y muchos de los cuales son especies raras
y en peligro de extinción.
Además, no hay un lugar mejor desde donde acceder a esta
asombrosa riqueza ecológica que Luna Runtun. Como la actividad
esporádica del volcán Tungurahua ha hecho difícil
el acceso a muchas partes del parque, Luna Runtun permanece segura
debajo de la falda oriental del Tungurahua, ya que es una de las
partes más accesibles, seguras y mejores para la exploración
y aventura. Desde Luna Runtun, usted tendrá acceso al interior
salvaje y hermoso del Parque, el cual es hogar para sobresalientes
volcanes tales como Los Altares (inactivo, 5,319 metros), Sangay
(activo, 5,230 metros) y Tungurahua (activo, 5,016 metros), el volcán
más joven del Parque.

Comentarios de nuestros huespedes :
"Un hôtel comme on devrait en trouver partout, totalement intégré à l'environnement, autrement dit perdu dans la nature, jouant la couleur locale et la découverte des traditions du crû."JOSE SEYDOUX - JOURNALISTE - ECOLE HOTELIERE DE LAUSANNE - SUISSE
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